Le siguieron las ovaciones de gallinas un poco más jóvenes y de lechones. Todos estaban extasiados por una idea que no intentaban entender pero parecía totalmente correcta y revolucionaria.

Tava, después de la primera demostración de intercambio, estuvo más gorda que nunca. Las filas de cerdos, pollitos y escarabajos peloteros la esperaban con impaciencia fuera del establo.

Un día, los granjeros observaron anonadados a los animales haciendo fila. No entendían la naturaleza de tal peculiaridad. Intentaron llevar a todos los animales a sus corrales y encerrarlos: habían creído que se trataba de una cacería en pos de Tava. Pero los animales cortaban hoyos en las alambradas con sus picos, se amontonaban contra las puertas que caían bajo el peso comunal de los cerdos y los lechones, por las patadas de las yeguas más bravas.

Los granjeros estaban contrariados porque, a pesar de no entender, les preocupaba que los animales se salieran de control y escaparan o comenzaran a matarse entre ellos. Una mañana soleada decidieron…

Matar a Tava y acabar con la locura de filas y trueques. [Haz click aquí]

Dejar libres a los animales para ver qué hacían, observar a Tava, descifrar ese pequeño misterio… [Haz click aquí]



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